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La otra peste de la pandemia: Los escándalos en el deporte

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Los deportistas tienen una debilidad: su vida pública. Lo que hacen fuera de los estadios es visto con lupa vigilante por la sociedad, que no les perdona una falta. Y en tiempos del covid-19, cuando el confinamiento ha sido obligatorio para todos, y cuando más se espera el comportamiento ejemplar de los ídolos, es alarmante ver cómo muchas personalidades del deporte han hecho del escándalo su nueva actividad.

Basta dar una rápida mirada a los titulares de prensa en el mundo en esta época. Las palabras ‘deportista’ y ‘escándalo’ se juntan como por arte de magia. Salidas nocturnas clandestinas, infidelidades, fiestas sexuales, armas, drogas o, simplemente, violación de la cuarentena. El deporte está paralizado, pero estas noticias nunca faltan.

Apenas empezó la emergencia, Kyle Walker, futbolista del Manchester City, quiso hacer fama en plena cuarentena, y qué mejor forma que con una fiesta sexual, con un amigo y dos mujeres que asistieron por el correspondiente pago de su visita.

El resultado de su noche de locura fue que su jornada se hizo pública, apareció en la prensa, y él tuvo que pedir disculpas, arrepentido. Pero, oh sorpresa, un par de días después, el mismo jugador estaba en otro escándalo por participar en un show virtual de striptease, según fotos difundidas por The Sun. Al club no le quedó más que anunciar medidas.

Este tipo de actos no son nuevos. Los deportistas, como cualquier persona, hacen uso de su vida privada, solo que la de ellos tiene una delgada frontera en la sociedad. Como diría el escritor Juan Villoro, los deportistas tienen dos vidas públicas. Y en época de coronavirus, cuando el mensaje es el de estar en casa, estos actos rayan en lo reprochable e inaudito.

Otro futbolista de Inglaterra, Morgan Gibbs-White, del Wolverhampton, aprovechó que no había competencia para salir de fiesta con algunas celebridades. ¿Y qué hay de malo hay en ir a una fiesta? Pues que estaban prohibidas, y por ser deportista reconocido le cayó todo el peso de las redes para gritarle que los deportistas no son excepciones. Días antes, Morgan había publicado: “Quédense en casa, por favor. Solamente salgan si es necesario…”.

El viernes pasado, la prensa reveló un nuevo caso de un futbolista que rompió la cuarentena para armar una fiesta sexual en París. La publicación habla de traficantes de drogas, mujeres y sexo. Afortunadamente para la reputación del jugador, el nombre se mantiene en secreto, por ahora… Y hay más.

Moise Kean, jugador del Everton, participó en una fiesta con strippers. Y, sí, hay más: ayer se conoció el caso de Alexandre Lacazette, del Arsenal, protagonista de una polémica por aparecer en un video “relajándose en su casa tras inhalar el contenido (gas) de un globo”, informó el Daily Mail. “Sería hippy crack, un gas de la risa”. Como el caso tuvo repercusión mediática, la risa ya se le debió de haber pasado.

Los casos de los futbolistas son recurrentes. Incluso Cristiano Ronaldo fue noticia porque en medio de la pandemia se lo vio en una fiesta familiar con al menos 15 personas, y también por una salida a entrenar, lo que le valió muchas críticas.

Cristiano Ronaldo

 

El caso Villa

Claro, siempre hay casos más delicados, como el del futbolista colombiano Sebastián Villa, acusado de agredir físicamente a su expareja, en una de las noticias más sonadas durante la cuarentena.

Todo empezó cuando Daniela Cortés publicó fotos de la supuesta agresión. Entonces, al futbolista de Boca Juniors se le vino el mundo encima: caso judicial, demandas, contrademandas, amenazas, presiones y el amplio rechazo de la opinión pública, como era de esperarse… Hasta Juan Fernando Quintero, el jugador de River, quedó salpicado por alojar a su compatriota. Falta ver qué deciden los jueces, y Boca.

Y ni hablar del fútbol americano. El escándalo más reciente fue el de Earl Thomas, defensivo de los Ravens de Baltimore, quien tras una discusión con su pareja salió de su casa, sin sospechar que su mujer lo seguiría.

Según la prensa, lo encontró en la cama de un apartamento con su hermano y dos mujeres. Le apuntó en la cabeza con una pistola, la detuvo la policía, y Thomas encabezó los titulares. La noticia se filtró en un día especial. “No es así como quería que comenzara mi desayuno de cumpleaños”, dijo.

Otro jugador de la NFL estuvo envuelto en tremenda polémica. Roquan Smith, de Chicago Bears, quien de manera más original y ostentosa que los futbolistas armó la fiesta en un yate, con una actriz porno.

Roquan Smith

 

En época del coronavirus, los medios están sedientos de información, y los deportistas la ponen en bandeja. Recién comenzó la pandemia fue noticia el ciclista Rohan Dennis, del equipo Ineos, quien se saltó el confinamiento en su auto y luego publicó su infracción en su cuenta de Instagram, con un amenazante mensaje: “La covid-19 y la cuarentena pueden chuparme…”. Luego borró el mensaje y el rastro: eliminó sus redes sociales.

Y los casos siguen. En estos tiempos de pandemia se extrañan los deportes, pero siempre hay algún jugador dispuesto a ser noticia, y de qué manera.


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