Experiencias de Vida

ESTUDIAR PARA MAESTRA?

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ESTUDIAR PARA MAESTRA?

 

Creo que no tuve otra opción, debido a las condiciones económicas en mi familia, donde el sostén de ésta era sólo mi madre; nunca renegué, ni siquiera lo puse a discusión.

 

Me sentía feliz de poder estudiar, en ese tiempo, después de la secundaria podíamos ingresar a la Normal para maestros, donde en el transcurso cuatro años de estudios, con una currícula muy completa donde teníamos nuestras materias durante las mañanas de Didáctica, Pedagogía, Biología, Español, Matemáticas, Filosofía, Psicología, etc.,  y por las tardes de 5 a 7 p.m.  materias de actividades curriculares como Danza, Música, Educación Física, Natación, etc.

 

Con grandes esfuerzos logré obtener una carrera corta, que de alguna manera podría ayudar a mejorar la economía familiar.

 

Ésta carrera, de maestra normalista, aunque hermosa, algunos menospreciaban y decían: “Estudia aunque sea para maestro”, sin imaginar, que es una de las carreras más nobles, dónde tienes en tus manos seres humanos, los cuales vas a guiar con conocimientos para que adquieran aprendizajes que les ayudarán a fortalecerse y poder afrontar, manejar y resolver situaciones y problemas que la vida les presente.

 

Siendo ésta una de las carreras más nobles y de aprendizajes inacabados me gradué y me titulé como maestro normalista, ahí no terminaba mi travesía; teníamos que escalar estudiando la Normal superior, para llegar a ser maestro catedrático y poder dar clases en alguna secundaria como maestro de Español, de Matemáticas, de Ciencias Naturales, de Ciencias Sociales, etc.

 

Otra excelente opción era estudiar la Universidad Autónoma de Guerrero o la Universidad Pedagógica Nacional.

En esa época la Normal Superior era de las mejores alternativas, ya  que se ajustaba a nuestros tiempos porque solamente eran cursos de verano  durante  los  meses de Julio y Agosto.

 

En lo personal, elegí estudiar en la Universidad Autónoma de Guerrero, la carrera de Psicología Social en el transcurso de cinco años en plan escolarizado, para mí fue un gran reto porque trabajaba en la mañana en una población muy alejada en la cual me tenía que trasladar y utilizaba 2 horas de ida y 2 horas de regreso y estudiar durante las tardes de lunes a viernes en un horario de 5 a 9 p.m así que fue realmente exhaustivo poder terminar esa carrera.

 

También había formado una pequeña familia y era madre de una hermosa hija la cual tenía la fortuna de que la cuidaran sus abuelos y yo podía así realizar mis actividades como docente y como estudiante en la universidad.

 

Posteriormente me interesó seguir formándome en la Universidad Pedagógica Nacional, durante cuatro años, en ella adquirí conocimientos que fueron de gran valía para mejorar mi formación en mi quehacer docente.

 

Bueno, ahí no termina todo, porque la SEP ya nos invitaba a tomar cursos estatales y nacionales, durante el transcurso del ciclo escolar, los cuales al principio eran voluntarios y de gran importancia para poder ingresar a Carrera Magisterial.

 

En Carrera Magisterial nos evaluaban con un curso Estatal, un curso Nacional, presentábamos un examen de conocimientos generales, evaluación a los alumnos casi al término del ciclo escolar, la evaluación de los compañeros del Centro de trabajo. De acuerdo a los resultados que obtuviéramos en Carrera Magisterial podíamos ir subiendo de nivel y con ello lograr un mejor salario.

 

Así que, recapitulando, mi carrera no sólo fue la Normal para maestros de la cual me siento muy orgullosa de haber cursado, sino que fue una gran carrera de toda una vida de formación profesional de manera constante.  En el correr de los años nunca dejé de estudiar, nunca dejé de aprender, siempre motivada para mejorar en mi labor docente y atrás muy alejada de la realidad queda la frase:  ” Estudia, aunque sea para maestro”

 

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