Experiencias de Vida

La imaginación y creatividad son mas importantes que los juguetes

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LA IMAGINACION Y CREATIVIDAD SON MAS IMPORTANTES QUE LOS JUGUETES

 

Haciendo memoria sobre mi infancia, que se desarrolló en un pueblo muy humilde y muy bonito, quiero compartirles los juegos que solíamos compartir entre amigos.

 

La casa donde yo nací ya no se ocupaba, mis padres se habían separado y estaba desocupada, era muy pequeña y nos servía para jugar con mi hermana y mis vecinitas durante largas horas. Eran juegos interminables donde la imaginación y la creatividad iban de la mano y no sentíamos el paso del tiempo. Construíamos nuestras casitas con palos y telas; hacíamos ” la comidita” con hojas, semillas y lo que tuviéramos a nuestro alcance, con trastecitos muy sencillos, de plástico y de barro. Adquiriamos una nueva personalidad, recuerdo que usabamos la ropa de mi mamá, nos prestaba sus vestidos que ella usó cuando era jóven, nos prestaba sus zapatillas y así nos transformabamos; también, nos cambiabamos el nombre, la edad, etc., podíamos ir de viaje, era un juego muy bonito, nuestra imaginación a todo lo que daba, realmente bastante divertido, ahorita lo estoy recordando y llegan a mi memoria mucha nostalgia y mucha alegría la vez.

 

Otro de mis juegos  favoritos eran ” LOS POCITOS”, hacíamos pocitos en un callejón de tierra, escarbabamos y quedaban alineados; cada niño era dueño de un pocito. Alguien aventaba la pelota más o menos de 2 m de distancia todos estábamos muy atentos y no queriendo que cayera en nuestro ” pocito” al niño que le tocaba la suerte que la pelota cayera en su pocito, era el que tenía que atrapar a los demás, mientras tanto todos corríamos.

 

A quién le tocaba la fortuna de ser alcanzado por la pelota, se le colocaba una piedrita en “el pocito” y se decía que ya tenía “un hijo” y ese niño tenía que seguir con el juego, perdía quien se llenaba de “hijos” ( piedritas).

 

Realmente no hacían falta juguetes caros, sólo la imaginación; aprendíamos reglas sin saberlo, aprendíamos a perder sin molestarnos, sin frustrarnos; No existía la competencia sólo jugar y divertirnos sanamente.

 

Otro juego súper divertido que estoy recordando es “EL BOTE” nada hacía falta, nuestro juguete era un bote, literal un bote de lata, le poníamos piedritas adentro para que sonara fuerte. Alguien aventaba el bote lo más lejos posible y un niño designado tenía que ir por él, decíamos: “es el que se queda”, mientras tanto todos corríamos a escondernos para evitar que nos viera el niño que se quedaba, si él veía alguien decía su nombre y tocaba el bote en el suelo y esa persona tenía que salir de su escondite y así sucesivamente, pero si alguno era más listo llegaba al ” bote” mientras el niño buscaba a los demás, el niño que nos “salvaba” tomaba el bote entre sus manos y gritaba con todas sus fuerzas: !!!!1 2 y 3 por todos mis amigos!!!! Y todos salíamos muy felices de nuestro escondite.

 

Siempre teníamos un plan para divertirnos, también jugabamos a ” LAS ESCONDIDAS”; teníamos muchos lugares para escondernos sin peligro alguno, solamente podíamos tener algunas caídas y raspadas en nuestras rodillas.

 

Otro de mis lugares favoritos para divertirnos era el río, teníamos un río muy lindo, de aguas claras en nuestro pueblo; y todas las tardes solíamos irnos a bañar y a jugar en el, a correr, a nadar, cuando estaba hondo se hacían pozas y ahi aprendíamos un poquito a nadar, eran momentos mágicos, realmente extraordinarios.

 

No hacen falta juguetes sofisticados, ni el uso excesivo de la tecnología con la que ahora viven los niños, la felicidad se logra con tan poco. Es cuestión de valorar con lo que crecimos, yo creo que en la actualidad tenemos que enseñarles a nuestros hijos a jugar y a divertirse como lo hicimos en nuestros tiempos.

 

No tan sólo a estar usando su teléfono celular o para sentirse a gusto o para que “no molesten”, sino que también tienen que hacer uso de su imaginación y creatividad; y cuando los padres tengan oportunidad al organizar una fiesta infantil, echar mano de esos juegos tradicionales, de esos juegos con los que jugamos nosotros; que no quede en el olvido, esos juegos que que nos hicieron una maravillosa, extraordinaria e inolvidable infancia.

 

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